¿Quién no ha soñado con viajar a una pequeña isla tropical? Un lugar de arena blanca y agua turquesa, solo para uno, admirar el sol desaparecer en el océano sentado en una hamaca en el balcón de una cabaña. Las buenas noticias, es posible y realmente no hay que tener mucho dinero para hacerlo. Bienvenidos a Koh Rong Samloem.
Desde la ruidosa Koh Rong hasta la tranquila Koh Rong Samloem
Entre las islas de Camboya en el Golfo de Tailandia, Koh Rong es un lugar bien conocido y muy turístico. Habíamos planeado pasar unos días ahí, disfrutando de la tranquilidad del lugar. Pero a penas llegamos en ferry nos dimos cuenta que de tranquilo no tiene mucho, los hoteles distan mucho de las fotografías que vimos en internet, están todos agrupados junto al muelle. Los mochileros van a hacinarse en este pequeño pueblo. La primera impresión no fue la mejor y la verdad empeoro bastante cuando nos dimos cuenta que ruidoso es el lugar, en las noches la música no para hasta las 3 o 4 de la mañana (o eso nos dijeron, ya que no nos quedaríamos a averiguarlo).
Decidimos movernos a un lugar un poco más aislado.
Teníamos varias opciones: irnos al otro lado de la misma isla o sencillamente a otra. Después de preguntarle a un local elegimos Koh Rong Samloem y específicamente el pueblo de M’Pai Bei, el mismo local nos ayudó a buscar un bote de pesca (que funciona como taxi cuando no está pescando) así nos evitamos esperar algún ferry.
M’Pai Bei en Koh Rong Samloem, la dulzura de vivir
Recién llegados, me siento como si hubiera entrado a un folleto turístico, uno de esos que nos hacen soñar a pesar de saber de que Photoshop está siempre presente, borrando cientos de personas de la playa, sacando la basura o ese horrible dique de hormigón. Aquí nada de eso, fue amor a primera vista. El encanto, la tranquilidad y la sencillez de Koh Rong Samloem son verdaderos. El pequeño pueblo de pescadores con sus casas de maderas multicolor y sus calles de arena, en primer plano de una espesa selva tropical. Y para nosotros, una cabaña entre el bosque frente al mar, a dos minutos de una hermosa playa, siempre vacía. Benjamín, mi amiga Anaïs y yo somos inmediatamente seducidos.
¿Qué hacemos en una pequeña isla? Disfrutamos.
La playa, con su impresionante color turquesa alberga cantidad de animales acuáticos, que podemos ver cuando hacemos snorkeling (es posible arrendar el equipo o en un tour), me sorprende la cantidad de erizos gigantes que me causaron un estrés que nunca olvidare al nadar entre ellos. En la noche el paisaje es distinto, pero no menos hermoso, nadamos junto al plancton que emite luz cuando es molestado, es decir con cada uno de nuestros movimientos, un lugar y un momento mágico, además de ser uno de mis mejores recuerdos de este viaje.

En el pueblo de M’Pai Bei, saboreamos la comida local, siempre acompañados de algunos perros callejeros. El en centro de la isla no hay nada, salvo un par de caminos que la cruzan para ir a alguno de los otros pueblos, si lo encuentran es posible ir y volver en una hora. Con Anais tratamos de buscarlo, pero al cabo de 20 minutos y una pequeña excursión a la selva, decidimos volver a “nuestra” playa para nadar, ya que en el lugar hace bastante calor. Otro de los senderos, en el cual es mucho más fácil perderse, se interna en el corazón mismo del lugar y toma por lo menos unas 5 horas ida y vuelta. Dado nuestro éxito con el primero ni pensamos en conocer el segundo.
Uno de mis lugares favoritos es nuestra cabaña, limpia y cómoda. Siempre con una agradable brisa, suficientemente aislado para tener privacidad sin estar demasiado lejos. Un lujo, en mi opinión. Son los placeres sencillos de la vida. Por las noches una cerveza para ver el atardecer escuchando las olas desde nuestra terraza. En las tardes capear las horas más calurosas del día durmiendo en la hamaca o leyendo con el mar de fondo. Cuando trabajaba en Australia y ya no daba más, este era el lugar que me imaginaba y el que me motivaba.

¿Cuál es el futuro de Koh Rong y Koh Rong Samloem?
Me gustaría que este lugar no cambiara, que siguiera siendo un pequeño pedazo de paraíso. Pero lamentablemente el progreso no se detiene y hay numerosos proyectos en desarrollo, la tierra fue arrendada a un consorcio por el gobierno de Camboya, por 99 años. Y aunque al parecer la gestión medioambiental es una prioridad, solo podemos esperar para ver el impacto que estos proyectos tendrán en los habitantes y el ecosistema. Koh Rong ya conoce lo que es el desarrollo descontrolado de hoteles y bares, un descalabro a pesar de las buenas intenciones (ver este artículo en Inglés Koh Rong: Trouble in paradise?). Pase lo que pase, las islas como las conocemos cambiaran mucho, incluso de habla sobre la construcción de un aeropuerto en el lugar.
|
Koh Rong Samloem Información: sitio web no oficial (en inglés) pero tiene información actualizada. Cómo llegar: desde Sihanoukville, el ferry para en diferentes sitios incluyendo M’Pai Bei. Sale 20 USD ida y vuelta, se demora 45 minutos en el ferry rápido y 2 horas en el ferry lento. Pueden comprar pasajes en varias agencias y hoteles de Sihanoukville o directamente en el muelle. Alojamiento: varias opciones cerca del pueblo. Sea cual sea el lugar que elijan, comprueben el estado de la mosquitera, ya que será muy útil. Los precios son más bajos en la temporada baja, desde mediados de abril hasta mediados de octubre.
Prepara tu visita
|















0 Comment